El Pasajero, Guayaquil - 17 Juni 2005

Christian Stahli: De Suiza al Ecuador en bicicleta

Su comapañera es rulo, la bicicleta MTB Cycletech Papalagi con la que está recorriendo parte de Europa y América desde agosto del 2003



Cristian Stahli, de 24 años, salió de su natal Biel (Suiza) para conocer y visitar al Ecuador donde considera que tiene un segundo hogar, pues vivió un año en Quito como alumno de intercambio cultural, en el hogar de Gerardo y Beatriz Saavedra Flores.
Con 21'800 km recorridos desde Suiza, llegó a Guayaquil el 9 de mayo. El viernes 20 se dirigió Quito y en julio continuará su travesia por Colombia, Venezuela, Centro y Norteamérica y Cuba.
A coninuación algunas de sus anéctotas y experiencias:

¿Quál fue su plan de viaje?
El plan era salir de Suiza con un amigo e irnos a Francia y España, viajar en barco hasta Argentina, recorrer los Andes y llegar hasta Ecuador. Pero mi amigo se separó en Buenos Aires y continuó su viaje como mochilero; yo continué en bicicleta por Sudamérica y quiero avanzar hasta Norteamérica y volver a mi casa en bicicleta.

¿Cómo ha sido la trayectoria?
En dos semanas recorrimos Francia y España; en Barcelona tomamos el barco y cruzamos el Atlántico durante 23 días. El 19 septembre del 2003 llegamos a Buenos Aires. En solitario crucé la Patagonia y avancé hasta Ushuaia, en el Tierra del Fuego, que es la ciudad más austral. Fui a Chile, seguí los Andes hasta Bolivia donde trabajé como guía en una agencía de viajes durante dos meses. A Perú llegué en diciembre del 2004, donde trabajé como traductor en una agencia de turismo dos meses más. En febrero retomé el camino por las montañas y luego la costa para llegar a Ecuador.

¿Qué lo motivó a viajar así?
Estuve en un intercambio cultural en Africa y encontré una ruta para recorrerla de Este a Oeste, y dije: esto es fantastico! pero no me gusta viajar en bus, sino estar en cintacto con la gente y sentir el clima de los lugeres. Ahí que escogí la bicicleta para el trayecto, pero mis padres me lo prohibieron porque allá me enfermé de malaria y lo consideraron peligroso. Este idea se grabó en mi cabeza y como tenía ganas de regresar a Ecuador, junté ambas ideas y decidi ir desde mi casa en Suiza hasta mi casa en Quito.

¿Quién lo auspicia?
Yo mismo, con mis ahorros, los trabajos que hago en el camino y la genersoidad de la gente.

¿Quánto ha gastado?
No gasto. La bicicleta es mi medio de transporte y no gasto en bus; tengo mi carpa y no gasto en hotel; en mi cocina preparo los alinentos, me sale barato. En los pueblos algunas personas me regalan comida o me abren sus puertas. He dormido en iglesias, donde los bomberos, Policía, Municipios o armo mi carpa en el campo.

¿Ha comido algo raro?
En el campo, solito, no; pero con la gente de poblados, sí. Por ejemplo, en Argentina dormí muchas noches en estancias donde crían corderos y ovejas y un día uno de los señores preparo un caldo de carne con el corazón, pulmón, riñón y otras vísceras; la tomé y pensé que era fuerte lo que comía; el segundo plato era una cabeza de oveja con los ojos quenados y la lengua salida; ahi tuve miedo de comer ojos, lengua o cerebro; solo comí la carne de la vara. En Bolivia, con unos choferes, pedimos algo de carne a una casa campesina, pero sólo tenian dos cabezas de llamas; sentí curiosidad del sabor de una lengua o cerebro y ahí comí todo, menos los ojos.

¿Y en Ecuador, qué ha comido?
Nada raro.

¿Que conoce de este país?
Mucho. De Esmeraldas a Guayaquil he viajado por la costa; en la Sierra, desde Tulcán a Cuenca; hice montañismo por el Tungurauha, Pichincha, Illinazi, Reventador y Cotopaxi.

¿Qué sitio le ha impresionado más?
Veo tantas cosas cada día y no hay un sitio mas representativo. Cada uno tiene lo suyo y no se pueden comparar. El desierto, la selva, las montañas, el mar, los lagos tienen sus bellezas. Elijo cada mes el lugar más me gustó par su naturaleza, el esfuerzo que hice o por su gente. En abril escogí el Parque Huascarán de Perú, que tiene más de 50 cumbres y nevados de 5000 metros de altura.

¿Ha tenido accidentes?
En Guabuco, Perú, choqué conta un carro; salí ileso pero la bici quedó destrozada. La compañía que hace bicicletas MTB me mandó otra de repuesto.

Pese a las adversidades ¿qué lo inspira a seguir?
La curiosidad. Quiero saber qué hay detrás de las montañas, cómo es la gente y su costumbre. Todo esto lo puedo estudiar en libros, pero son mudos; la gente lo cuenta. En este viaje he hablado con personas que han sufrido y aún sienten la guerillia en Perú, hablan de muerte, crímenes y torturas. Un campesiono que tiene un rebaño de alpacas y llamas me contó cómo fue torturado; y un militar del ejércitio me contó que torturaba y mataba por obligacion y en muchas ocasiones casi lo matan.

¿Tiene miedo de algun peligro en Colombia?
No.

Qué le ha conmovido?
Me conmueve la vida en el campo, la gente humilde que no tiene recursos, pero son los qué más te reciben, te invitan y ofrecen su cariño. Por eso no me gusta hablar de dinero porque cuando se habla de relaciones personales, el dinero no importa. El dinero imposibilita que la gente se abra.

¿Por ser Suizo, le piden dinero?
Siempre. En Perú siempre piden propina porque la idea es que el gringo tiene plata. Acá (Latinoamérica) todos los rubios son gringos. Un francés que conoci en Bolivia me dijo que yo era el promer suizo pobre que conoce.

¿Piensa hacer algo frente a la pobreza e injusticia que ha visto?
En Suiza, soy profesor de primaria y pienso que los cambios en el mundo solo son posibles con la educación. Educando a la gente se puede cambiar comportamientos e idiosincrasias. Yo voy a contar lo que he visto e intentaré sensibilizar a más personas. Soy una persona sin importancia en el mundo, pequeña; pero en mi medio, espero hacer lo que está dentro de mis manos. Muchas veces decimos que tal persona debe hacer aquello para el cambio; pero el cambio empieza con uno mismo, asumiendo lo que nos corresponde.